La Coctelera

BIENVENIDOS A EDUCADORES ASOCIADOS

.

18 Julio 2007

ORIGEN DE LA PALABRA ALUMNO

LICENCIADO: RONALD RAMIREZ OLANO
FORO ESTUDIANTIL 2007

Dentro de este mundo con tantos cambios y cuestionamientos, nos surge una inquietud que se concreta en la siguiente pregunta:

¿Por qué tenemos que llamar a nuestros estudiantes “alumnos”?

EL ORIGEN GRIEGO:

Desde el punto de vista de la etimología, “alumno” deriva de a = sin; y lumen = luz.

En otras palabras un estudiante es el “sin luz”.

Es la persona que no tiene la luz del conocimiento, que es ignorante y
por lo tanto necesita de alguien que lo ilumine, a este alguien se le
llama “maestro” o docente.

Esta definición, muy clara por cierto, es la que ha dominado el
mundo en todo el siglo XX y está entrando al s. XXI con cierta fuerza
si es que no nos damos cuenta de lo que estamos entendiendo.

Por supuesto, no tiene nada que ver con la concepción de “Alumno”
que mantenía Sócrates, con su famoso método “mayeútico”, quien en la
escuela “peripatética” ayudaba a sus discípulos a “dar a luz” sus
propias ideas, a defender sus opiniones, a reflexionar y discutiendo,
mejorar su conocimiento en un proceso de “paseo” y de diálogo.

En otras palabras, Sócrates enseñaba algo muy elemental que recién hoy
lo re-descubrimos: “vivir con ideas propias y no con ajenas”. Por lo
tanto, no se trata de recitar fórmulas o conocimientos a ciegas, sin la
propia convicción.

Cualquier estudiante, ante cualquier tema debería ser capaz de decir su
propia palabra, su propia convicción y todo aprendizaje debería estar
encaminado al desarrollo de esta competencia. Nunca un estudiante
debería repetir a ciegas lo que le dijo el maestro, o el texto, o
porque “está en el programa hay que aprenderlo…”

Mayéutico es el ayudar o facilitar a “dar a luz”, el ayudar a
desarrollar el propio conocimiento, Esto lo veremos mas adelante, por
el momento hago la diferencia ente el concepto devaluado y el auténtico
origen.

LENGUAJE, DESARROLLO HISTÓRICO Y CULTURA

1. SIGLO XX

El lenguaje que usamos como instrumento de comunicación está determinado por el significado que le damos a las palabras.

Este significado depende del paradigma en el que nos movemos o
dicho de otra forma, depende de la filosofía de vida, de la cultura y
del nivel de desarrollo de nuestras capacidades para poder entender con
la misma palabra una u otra cosa. Es decir, la comunicación es el arte
de poder expresar en palabras, gestos o con el silencio nuestras ideas
y sentimientos según el propio valor que le damos.

Cuando decimos “alumno” estamos expresando inconscientemente, el
valor que le damos al estudiante, es decir, a la persona que no tiene
luz y que el “iluminado” del profesor se la dará.

Está basado en una filosofía determinada, es decir, en una
concepción de sociedad, de persona humana, de educación, de política,
etc. etc. es decir, es todo un paradigma el que sustenta este concepto,
que se traduce en una sola palabra: HACER educación..

Esta concepción corresponde al paradigma racional donde el Ser
trascendente ha sido sustituido por el dios de la razón. Se inicia con
la revolución científica del s. XV y llega a su esplendor en el s. XX
con la proliferación de las ciencias, del conocimiento y la tecnología.
…Cada vez sabemos más de cada vez menos…

La conceptualización de Educación corresponde a un modelo mental que
concibe al estudiante como una tabla rasa en la que hay que ir
“escribiendo” – iluminando – a lo largo de unos años determinados, una
serie de conocimientos pre establecidos por las autoridades,
sistematizados en un programa, a través de unos métodos y técnicas,
ofrecidos por unos maestros – magister dixit – y en un ambiente llamado
aula, esperando como resultado una conducta determinada que será
reforzada con premios o con castigos.

Esto es lo que se llama el “conductismo” basado en la teoría de Paulov
de los reflejos condicionados y en la teoría sobre el aprendizaje de
Skinner.

Esta concepción de estudiante ha permitido organizar los sistemas
educativos en base a lo que se llamó “educación bancaria” donde hay que
“depositar” o “grabar” conocimientos de forma progresiva, según la edad
de los “a-lumnos” y cada cierto tiempo, ver cuán bien están depositados
o grabados, se llama “evaluación”.

La educación viene de fuera hacia adentro, se la da en periodos mas o
menos cortos de la vida con un currículum fragmentado y en momentos
espasmódicos y esporádicos de exámenes.

Esta concepción ha permitido elaborar textos escolares, cada vez
mas estimulantes para permitir una conducta esperada, ha permitido
organizar la gradación escolar, media y superior, ha permitido elaborar
una serie de técnicas cada vez más sofisticadas como los “textos auto
programados”, para permitir un “aprendizaje” mejor (léase, una
iluminación mejor) y por último ha permitido elaborar los sistemas mas
refinados de evaluación, es decir de medición del grado de aprendizaje
de la conducta esperada (depósito o grabación) según la programación
pre establecida. Para toda esta parafernalia se ha construido un
andamiaje administrativo perfecto que garantiza la marcha del sistema.

El extraordinario desarrollo del conocimiento, de la ciencia y la
tecnología ha permitido crear un sistema educativo con las
características nombradas, pero al mismo tiempo, garantizar la
perpetuidad del sistema, hasta el punto de que el sistema educativo se
ha convertido en el mejor instrumento reproductor del Paradigma
Racional.

2.- SIGLO XXI

Paradójicamente, este inmenso desarrollo también ha permitido el
cuestionar el paradigma a la luz de los resultados del mundo y de la
sociedad de hoy. La educación se convierte en el mejor y más eficaz
instrumento del cambio.

Empieza a derrumbarse el antiguo paradigma y empieza a nacer un
nuevo con características diferentes a las anteriormente nombradas. A
este nuevo enfoque se le llama “paradigma sinérgico”.

Supone una concepción, una filosofía distinta de la anterior. No
la anula, tan sólo la absorbe y mejora cualitativamente en un proceso
de maduración de la humanidad.

Esta maduración, supone también la maduración de la ciencia, de la moral, del sentido político, social de la sociedad.

El s. XXI nos depara una nueva concepción de educación basada en el
desarrollo de valores, ya no sólo de conocimientos. “La ciencia sin
conciencia deja de ser ciencia”

Esta nueva concepción holística de persona humana, de sociedad, de
política, de educación y escuela, supone un enfoque sistémico de la
realidad donde lo espiritual en su sentido más amplio, prima sobre lo
racional, que como ya se dijo, no lo elimina, sino que lo incluye y lo
supera en un proceso de maduración histórica.

Esta nueva filosofía da paso a una nueva teoría pedagógica, donde
“a-lumno” ya no es el “sin luz”, donde no sólo se hace educación, sino
que hay que SER educador.

El estudiante es la “persona” que cuando nace hereda toda la
historia de la humanidad, es producto del desarrollo histórico, por lo
tanto, se va asimilando poco a poco a su cultura, sus valores y su
cosmovisión, al conocimiento, la ciencia y la tecnología que hasta ese
momento la humanidad ha desarrollado.

La persona no sólo es cabeza y menos grabadora, es una compleja
unidad psico-bio-social compuesta por cinco elementos entrelazados
sustancialmente que los llamamos ámbitos, que a su vez, cada uno de
éstos está compuesto por una serie de capacidades.

“Psico” puesto que esencialmente el ser humano es “espíritu” (psigé =
alma en griego). Justamente lo que diferencia al humano de los otros
seres vivos es su “espiritualidad”, su capacidad de amar, de
planificar, de prever, sus valores morales que se manifiestan en un
cuerpo – “bio” – cuyo órgano es el cerebro, y cuya función es la mente.

Así tenemos el ámbito cognitivo con su serie de capacidades, el
ámbito afectivo, el valorativo, el psicomotor y el social, cada uno con
sus respectivas capacidades.

La persona humana, es mas “humana” (desarrollada) en la medida en
que desarrolla sus capacidades, es una potencia que a lo largo de la
vida va madurando y convirtiéndose en un ser cada vez mas completo.

Por lo tanto, la educación no se da en periodos cortos, sino como
un proceso de toda la vida: el aprendizaje es permanente y sólo dejamos
de aprender cuando bajamos a la tumba.

El aprendizaje no está referido al ámbito cognitivo solamente,
sino a todos los otros cuatro, por eso, la educación es el desarrollo
de TODA la persona humana, viene de adentro hacia fuera como un proceso
dinámico, continuo de crecimiento.

Educación es sinónimo no de instrucción, sin de FORMACIÓN. Donde
el docente es el “mayéutico” o facilitador para que el estudiante
descubra, internalice, relacione y logre un mayor dominio de la
ciencia, del conocimiento y desarrolle al mismo tiempo valores que lo
acerquen mas a los otros estudiantes, al mundo y si mismo, puesto que
el aprendizaje es un proceso colectivo de construcción de historia, en
última instancia, la educación es lograr que el estudiante SEA, además
de que tenga conocimientos: sea honrado, sea creativo, sea
participativo, sea solidario, sea sensible, sea equilibrado, sea
crítico, etc. etc. Por eso, educación es igual a formación, aunque
también supone la capacitación.

De ahí que la concepción socrática de a-lumno no es el “sin luz”
sino el que da a luz a partir de unos conocimientos previos que la
cultura, el medio y la historia le han dado.

El estudiante ya tiene luz, la incrementa con la ayuda del “facilitador”, el partero, el mayéutico.

Humberto Maturana, premio Nóbel de medicina habla de cómo en la carga
genética que cada persona tiene, además de las características físicas
de los progenitores, están también elementos de tipo espiritual, como
ciertos conocimientos y tendencias, además de toda la potencialidad
hecha capacidad, valga la redundancia, y que el medio ambiente luego se
encargará de explotar gracias a los “mayéuticos (as), que no sólo son
profesores, puede ser la televisión, el video, el internet, la familia,
el barrio, la escuela o el entorno social y natural en que la persona
se desenvuelve.

Es importante por lo tanto, “re semiotizar” la palabra alumno desde esta otra óptica, darle el sentido que tiene.

En esta nueva concepción, por lo tanto, alumno es el que desarrolla
capacidades, el que descubre, el que crea nuevos conocimiento el que
transforma y el profesor es el que ayuda, no impone, es el facilitador
de un aprendizaje holístico.

Las consecuencias de esta conceptualización nos lleva a
relacionarnos con el estudiante – el alumno – en una relación no
vertical de quien sabe hacia quien no sabe, o de quien le “graba” unos
conocimientos como se hace con una casset, sino que es la relación
persona a persona, donde los conocimientos, además del texto o los
libros, están en el CD, en el internet, o el vídeo, pero la formación o
el desarrollo de las capacidades, sólo se da en este contacto personal,
El maestro es el partero, y no cualquiera puede ser partero, hay que
saber hacerlo. La improvisación puede matar...

La relación alumno-maestro cambia, puesto que también el alumno puede
enseñar al docente, es el diálogo de saberes lo que hace avanzar en el
conocimiento, el docente es también un estudiante. Claro que para esto
hace falta una virtud: la “humildad intelectual”, como para reconocer
que el alumno, que los otros, pueden también enseñar al docente, es
tener el valor de decir: “no se”.

Todos somos aprendices en este mundo.

Por lo tanto, es urgente re dimensionar el sistema educativo, los
programas, el currículum de formación docente, la escuela, la
universidad y por lo tanto, el andamiaje administrativo, sino queremos
seguir capacitando o instruyendo para reproducir el sistema caduco.

Como hemos visto, todo radica en una sola palabra: “ALUMNO”. SEGÚN
CÓMO LA ENTENDAMOS estaremos construyendo el futuro o reproduciendo el
pasado.

BIBLIOGRAFIA
FORO ESTUDIANTIL PERU-2007

ORIGEN DE LA PALBRA ESTUDIANTE
Hacia fines del siglo XIV, la palabra empezó a usarse, con el significado que tiene en la actualidad. Sin embargo, el término más antiguo y que continuó usándose durante mucho tiempo fue el de STUDIUM o STUDIUM GENERALE.

El triunfo de la palabra UNIVERSITAS con su significado actual no llego hasta el Renacimiento. Es claro que la palabra universitas, formada por los elementos unus, una unum, y verto, vertere, versum, expresa una visión globalizadora de toda la realidad.

El término universitas se empleaba ya en latín para denominar cualquier conjunto de unidades o la totalidad de una cosa: universitas navis era la totalidad del barco; universitas orationis, la totalidad del discurso; universitas generis humani, el conjunto del género humano.
estudioso

En el año 533, en el Digesto de Justiniano, aparece ya universitas con el significado de agrupación, corporación, gremio, comunidad, colegio, sociedad; a este ámbito significativo corresponde el nombre de universidades que se daba en la Edad Media al conjunto de poblaciones que para defender en común sus intereses formaban una unidad jurídica.

En Cataluña, a partir del siglo XII y, posteriormente, en los demás estados de la Corona de Aragón, los municipios eran conocidos con el nombre de universidades. Y fue de este concepto de persona jurídica formada por una pluralidad y diversidad de personas físicas, del que surgió el nombre de universidades para las agrupaciones de estudiantes y profesores.

Veamos lo que dice el primer diccionario de la lengua española, el de Covarrubias de 1611:
UNIVERSIDAD:

"Vale comunidad y ayuntamiento de gentes y cosas, y porque en las escuelas generales concurren estudiantes de todas partes, se llamaron universidades, como la universidad de Salamanca, Alcalá, etc.

También llaman universidades ciertos pueblos que entre sí tienen unión y amistad"

Sebastián de Covarrubias Orozco (1539-1613)
"Tesoro de la lengua castellana o española", Madrid, 1611
Ed. Castalia, 1995

En la última acepción de Covarrubias se hace alusión a que, durante la edad media, también se denominaban "universidades" a un conjunto de poblaciones o de barrios que estaban unidos por intereses comunes bajo una misma representación jurídica.

Al primer ámbito significativo corresponde el nombre de universidades, es decir como gremios. Los papas y los reyes tuvieron sumo interés en la creación y protección de estos nuevos entes. Les concedieron privilegios y jurisdicción propia, exactamente igual que si se tratase de ciudades y municipios.

Eran política y administrativamente independientes de la ciudad en que estaban (normalmente a las afueras) y con graves problemas en sus relaciones con las autoridades locales tanto civiles como eclesiásticas, que querían tenerlas bajo su dominio. No era raro incluso que se mudasen de ciudad cuando estaban descontentos. La Universidad de Cambridge nació como disgregación de la de Oxford, a causa del descontento de un grupo de estudiantes, que emigraron. La Universidad de París, por ejemplo, prototipo junto con Bolonia de la Universidad medieval, era una unidad jurídica formada por cuatro facultades: tres superiores (Teología, Derecho canónico, Medicina) y una inferior, la de Artes, subdividida en cuatro naciones, que comprendían tanto a profesores como a alumnos. ir al inicio de la página
El adjetivo "literaria" aplicado a la universidad

En su nominación original la Universidad de Salamanca, cuna de nuestras primeras instituciones de educación superior, recibió el nombre oficial de Universidad Literaria de Salamanca; señalaba esta designación el fuerte vínculo que los fundadores de la organización universitaria observaban entre las letras y el saber. Por ello, no resulta equívoco que nuestra lengua designe al intelectual como ser "letrado”. Y es que el término ha estrechado su significado con el tiempo. El Diccionario de Autoridades de 1734 definía el vocablo así:

Literario, ria. adj. Lo que pertenece a las letras, ciencias o estudios. Es voz latina: literarius,a,um. Cervantes, Quijote, tom.A cap. 16: "Don Quijote pidió ahincadamente a D. Lorenzo dixesse los versos de la justa literaria"

(Dicc. RAE A 1734; pag. 417, columna 1)

En consecuencia, literato es sinónimo de erudito, docto y adornado de letras.

La Universidad de Sevilla se denominó "literaria" por Real Cédula de agosto de 1769, que aprobaba el proyecto de Olavide, constituyéndose en una entidad muy distinta al Colegio de Maese Rodrigo. Desde entonces, el término aparece en la leyenda que figura en su sello oficial: "Sigillum Universitatis Litterariae Hispalensis".
leyenda sello universidad sevilla
RASGOS: Corporativa, Universal, Científica y Autónoma

Por su propia misión emprendió acciones relativas al hombre, a la ciencia y a la sociedad. Las funciones de la universidad se relacionan con la enseñanza, la investigación, la extensión o servicio y la promoción de una sociedad democrática.
1 Sentido Corporativo
clase medieval

En el derecho romano corporación o "Collegium" era la totalidad de las personas que le conformaban, con entidad jurídica para ejercer actos como poseer y contratar. Los grupos de personas dedicadas al menester intelectual se denominan "Studium" o "Universitas", antecediendo Studium a la palabra Universitas.

El primer Estatuto orgánico universitario, fue emitido por el legado papal Roberto Courcon a la universidad de París en 1215. En 1231 el sentido sociológico corporativo del término "universitas" fue reconocido jurídica y académicamente por la Bula "Parens Sciencitiarum" del Papa Gregorio IX; en 1261 aparece en la historia como nombre concreto la expresión "Universitas Parisiensis", Universidad de París, término próximo ya al sentido actual.
2 Universalidad

No parece que exista ninguna fuente semántica común entre los términos "Universitas" y "Universale". La universalidad del origen de la universitas Medieval está relacionada con las causas que influyeron en su nacimiento, ontológicas y sociales, además, por las fuentes a que las universitas acudieron para adquirir sus sistemas administrativos y la apelación al poder pontificio, para adquirir reconocimiento institucional y como mediadora en los conflictos de la "Universitas" con la autoridad doméstica, eclesiástica o civil, o sea universalidad de jurisdicción.

De otra parte, el hecho universitario se extendió prontamente por el continente europeo medieval y abrió sus puertas a estudiantes y maestros indiferente a su procedencia gentilicia, de todas las lenguas y naciones, (universalidad geográfica). El latín sirvió a todas como instrumento de comunicación científica y espiritual adquiriendo así universalidad lingüística.

También universal, porque buscando todos los saberes los recogió de autores de todas las culturas y civilizaciones constituyéndose así en su universalidad científica y cultural, y porque los títulos que refrendaban los conocimientos adquiridos poseían validez universal para enseñar en todas partes. ("licentia ubique terrarum" o "licentia ubique docendi)
3 Ciencia
ciencia

La "Universitas" comprende la diversidad de las ciencias y de las disciplinas convergentes en la unidad del saber. Debemos recordar que con el término "Epi-Istéme" los griegos reconocieron el triunfo de la inteligencia al penetrar ésta mediante la observación y el pensamiento filosófico en la naturaleza misma de las cosas y los fenómenos, superando el mito y las ficciones en torno a ellas.

La palabra "Episteme" pasó al latín como Scientia del Verbo "Scio" que significa saber, conocer con razón suficiente y sustentable. También como el verbo Scire o saber de manera plena.

La palabra latina "Ars" tiene como raíz helénica "Techné" que significa artificio, lo que se hace o produce con fundamento en el saber. Paulatinamente se fue diferenciando el hacer mismo o arte del "cómo hacer" que se consolida en la palabra "Técnica": Saber algo y saber por qué se hace lo que se hace, con validez universal.

A las artes liberales se atribuyó un origen divino y fue Marciano Capella quien produjo el primer tratado sobre las "Artes" apoyado en el libro de las "Disciplinae" escrito por Marco Terencio Varron (116-27) AC. Fue el primero en usar la palabra "Disciplina" para denotar una rama del saber o un "Ars" concreta, el primer catálogo de las "Artes Liberales"; la gramática, la dialéctica, y la retórica (el trivium), la geometría, la aritmética, la astronomía y la música (el quadrivium) y finalmente la medicina y la arquitectura.
diseccion

La medicina la incluyó Varron por el aprecio de que gozaban las tradiciones médicas de Hipócrates (460-377 A.C.) y la arquitectura porque basada en las tradiciones griegas, su técnica permitió en Roma el uso del arco y la bóveda, y la construcción de anfiteatros y acueductos. Con el nacimiento de la universidad, la medicina de la antigüedad griega y clásica llegó también a ingresar a la nueva entidad de la educación superior, la "universitas", adquiriendo la capacidad de "facultas", obteniendo categoría al desligarse de las artes.

La medicina estaba implícita dentro de la física hacia el siglo V como arte servil o manual (propio de los esclavos), a diferencia de las disciplinas de la mente y el espíritu que eran las "artes liberales" (propias de hombres libres).

Gracias a estas libertades Platón y Aristóteles, filósofos paganos se integraron al pensamiento teológico cristiano y se fundieron en unidad científica las tradiciones médicas de griegos, árabes y judíos y recogió el acervo de romanos y Bizantinos. Nacieron así las primeras profesiones liberales.

No todas las universidades tuvieron los estudios de teología, medicina y leyes, ni en caso de tenerlas dieron a las tres idéntica importancia.

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4 Autonomía de la Universidad

La cuarta nota de la universidad es la autonomía y la más discutida históricamente. En términos jurídicos, ya hemos visto como la autonomía de las primeras universidades suponía la exención de las jurisdicciones locales y un margen amplísimo de independencia.

En el caso de la ciencia y el saber, la autonomía debe ser considerada al menos desde dos aspectos: Por uno, la autonomía propia del poder del saber y la ciencia que la faculta para fijarse sus propias normas y métodos y los límites de su propia expansión y propósitos. Por otra parte, la autonomía de la ciencia y el saber, como tales, tienen una función social que cumplir, para lo que necesitan un espacio jurídico. Aquí se da la regulación del estado.

Pero esta autonomía del saber fué durante siglos amordazada por el poder teocrático, en nuestra cultura el de la iglesia católica, que imprimió su manera de ver el mundo. Recordemos unas palabras del sevillano José María Blanco White en la primera mitad del siglo XIX (fué Diputado de Artes de la Junta de Gobierno de la Universidad Literaria de Sevilla en 1797, por lo que conocía la institución universitaria):

white"Gracias a la unión que hay entre nuestra Iglesia y nuestro Estado, los teólogos católicos casi han conseguido mantener la instrucción pública a su mismo nivel. Aún las ramas de la ciencia que parecen menos relacionadas con la religión, no pueden escapar de la férula de los teólogos, y el mismo espíritu que hizo a Galileo retractarse de rodillas de sus descubrimientos astronómicos todavía obliga a nuestros profesores a enseñar el sistema de Copérnico como una hipótesis.

La verdad es que al lado de los teólogos católicos ninguna empresa de la inteligencia humana es inseparable de la religión. Desde el comienzo del cristianismo la doctrina cristiana ha estado siempre mezclada con las opiniones filosóficas de los que la enseñaban. Las mismas Sagradas Escrituras, a pesar de su inmenso valor para la formación moral, frecuentemente tocan de paso algunos temas que no guardan relación con su principal objeto y tratan de la Naturaleza y de la sociedad civil de acuerdo con las ideas de un pueblo rudo en un período verdaderamente primitivo de su historia.

De aquí la intrusión de los teólogos en todas las ramas del conocimiento humano, que todavía defienden los poderes civiles en gran parte de Europa, pero en ningún otro lugar tan monstruosamente como en España. La astronomía tiene que pedir permiso a los inquisidores para ver con sus propios ojos... La anatomía es juzgada sospechosa y vigilada de cerca siempre que toma el escalpelo, y la medicina tuvo no poco que sufrir cuando se esforzaba en borrar del catálogo de pecados mortales el uso de la quina y la vacunación. No sólo hay que creer lo que cree la Inquisición, sino que hay que dar fe implícita a las teorías y explicaciones de sus teólogos."

"Cartas de España"
José M. Blanco Crespo (Sevilla 1775-Liverpool 1841)
(conocido como Blanco White)

Hasta el siglo XVIII, las universidades españolas fueron autónomas jurídicamente, si bien no lo fueron en sus enseñanzas; la Iglesia mantuvo su hegemonía y monopolio de la educación superior hasta bien avanzado el siglo XIX. En estas páginas, tomando la historia de la universidad de Sevilla como guía, podemos ver la lucha de los poderes civiles y eclesiásticos por el control de la institución. Si en siglo XIX la universidad desaparece como centro de formación sustancialmente clerical lo es para pasar a depender del Estado, como un servicio administrativo más. La libertad académica, entendida como la libertad de profesores y estudiantes para indagar la verdad y exponerla según su conciencia, sin trabas o intervención estatal o eclesiástica fue el caballo de batalla.

Habrá que esperar a primeros del siglo XX (el Plan Silió) para que tímidamente recobren su autonomía administrativa y del saber. Pero la perderá rápidamente por las vicisitudes políticas del siglo, no recobrándola hasta la Constitución española de 1978, en que la autonomía universitaria adquiere nada menos que el rango de derecho fundamental (el único cuyo sujeto es una persona jurídica).
Concepto del ALMA MATER

madre que alimentaLa humanidad, a través de los siglos, ha ido elaborando un universo de conocimientos con cuya transmisión se busca dar nacimiento a un nuevo tipo de hombre. Es válido pensar como consecuencia de esto, que entendida la "universitas" como generadora del saber, se atribuyó el cáracter de "Alma mater" en el sentido de engendrar y trasformar al hombre por obra de la ciencia y del saber. ("madre nutricia", "alma" es un adjetivo derivado de alo / alere, que significa alimentar, hacer crecer).

La buena madre de familia es aquella que procura alimentar a sus hijos de modo que crezcan sanos y fuertes, la que los protege. En el plano intelectual, la universidad debe ocupar ese papel protector del hombre, debe facilitarle aquellos elementos culturales que lo hagan crecer interiormente. Como decía el programa de la Institución Libre de Enseñanza a finales del XIX, la educación debe, además de facilitar una formación profesional, de preparar científicos, literatos, abogados, médicos, ingenieros... "pero sobre eso, y antes que todo eso, hombres, personas capaces de concebir un ideal, de gobernar con sustantividad su propia vida y de producirla mediante el armonioso consorcio de todas sus facultades". A esta finalidad apunta la expresión latina "alma mater", aplicada a la Universidad.

servido por educador_13 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Nicolás

Nicolás dijo

Hola! es muy cansador volver a ver este error tremendo, casi a la altura de una leyenda urbana, sobre la etimología de la palabra alumno.
En: http://etimologia.wordpress.com/2007/01/30/alumno/
Puede leerse:
Del latín “alumnus”, de raíz indoeuropea *al- “crecer, alimentar”, emparentado con el verbo “alere”-”alimentar”, “alimentum”-”alimento” y con el adjetivo “altus”-”alto, profundo”. En demás lenguas indoeuropeas está conectado con el irlandés antiguo “alim”-”(yo) alimento”, lit. “almus”-”nutritivo”, o en el germano occidental “althas”-”crecido, adulto”, de donde deriva en alemán moderno “alt” o inglés “old” - “viejo”.
El segundo componente “-mnus” proviene de la forma arcaica mediopasiva del latín emparentada la terminación griega participial “-όμενος” (”ómenos”) y de origen indoeuropeo *-m(h1)no-. “Alumnus” significaría entonces originariamente “niño acogido/cuidado/alimentado” para aquellos de muy corta edad. Más adelante obtuvo su significado actual de “pupilo”, tal vez figurativamente de “niño alimentado intelectualmente”.

Es que la partícula privativa a, viene del griego y el resto del latín.
En mi modesta opinión, la expansión de semejante error, aun entre especialistas en educación(!!), se debe a una cierta desvalorización de los alumnos, ahí cuando pretenden ser los defensores de su revalorización. Por lo tanto la "resemiotización" no es en absoluto necesaria. Alcanza con leer los diccionarios etimológicos y sostener prácticas pedagógicas que no resulten desvalorizantes. Lo demás queda como retórica vaciá. Saludos

4 Diciembre 2007 | 03:48 PM

lilian

lilian dijo

no encuentro nada q fraude

23 Marzo 2009 | 02:19 AM

vicnt

vicnt dijo

en latin la raíz sin es "in", sería entonces "inlluminatus" o castellanizado "inlumno"... no pasa!!!

16 Junio 2009 | 04:48 AM

jupail

jupail dijo

se entiende por "metodo" peripatetica la fundada por aristoteles y no por socrates

16 Julio 2009 | 02:20 AM

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